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Alta dirección

 

Tras licenciarme en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, empecé a trabajar como directivo prácticamente desde el primer día. Durante 16 años desempeñé varios cargos de responsabilidad en Ferrovial Construcción, pasando después a la división de Servicios del Grupo como CEO de Cespa, puesto en el que estuve 8 años. Fueron años de muchas experiencias, relaciones personales, logros y aprendizajes, pero, también, de sufrimiento. Al no tener las herramientas para gestionar la situación y no saber cómo pedir ayuda, dejé el cargo más por instinto de supervivencia que por una decisión consciente. Eso hizo que, en lugar de vivirlo como un fracaso, me sentí muy liberado y valoré que la vida me diera una segunda oportunidad. Ahí empezó un apasionante viaje personal de autoconocimiento.

Esa toma de consciencia hizo que me asegurara de que mi próxima etapa profesional tuviera un sentido de propósito más alineado con lo que yo era y quería contribuir. Una dedicación que integrara mi esencia para sentirme realizado, fluir y aportar desde un lugar más sano. Asumiendo mi responsabilidad en lugar de ir echando la culpa de lo que no me gustaba al entorno o a los demás. Por serendipia, conocí el coaching ejecutivo de alta dirección. En seguida me di cuenta de que, gracias a mi bagaje, podría ayudar a otros directivos a prevenir ciertas dinámicas e inercias perjudiciales que limitan su poder de influencia y les abocan al sufrimiento y al sentimiento de soledad.

Me formé para poder ejercer y entré como socio en Addventure, una empresa pionera de coaching ejecutivo de alta dirección donde desarrollo parte de mi actividad profesional como coach, asesor y facilitador de programas en empresas. Con el tiempo he vuelto a la práctica de la alta dirección, como presidente de compañías con sentido, como Call2World y Bodegas Binifadet, que me permiten ejercer un tipo de liderazgo más contemporáneo, como los que describo y propongo en mi libro Liderazgos transformadores .